El otro día tuve una cita a ciegas con un chico. Lo encontré en una página de contactos liberales por internet. La verdad, es que no tengo tiempo de salir a ligar por ahí y esa me pareció una opción tan buena como otra cualquiera. Vi su mensaje y me pareció muy divertido. Ponía que le gustaban morenas y que quería conocer chicas para salir y pasarlo bien. Chico busca chica para salir y pasarlo bien. Que específico... pero también había fotos y me pareció bastante mono.
Total, que ni corta ni perezosa quedamos en un bar muy céntrico, por sí acaso había que salir corriendo. A primera vista me gustó bastante, guapete, alto, moreno con ojos marrones, bastante resultón. Pero a medida que se desarrollaba la cita me daba cuenta que no era lo que estaba buscando. No sabría decir porqué, pero sencillamente no me interesaba mucho su conversación y cada vez tenía más ganas de irme a mi casa.
Pero resulta que él no pensaba lo mismo puesto que no hacía más que pedir más copas para alargar la velada. Ya iba por la tercera cuando le dije que me tenía que ir a casa, porque al día siguiente tenía que trabajar. También tenía miedo de que se me emborrachase allí mismo. Nos despedimos y ahí quedo la cosa.
O eso creía yo... porque a la mañana siguiente ya tenía un mensaje suyo diciendo que lo había pasado bien y que le gustaría repetir pronto. Vale. ¿Y ahora qué? Dudaba entre contestarle, aún a riesgo de darle má alas, o no contestarle y quedar como una borde... Lo consulté con una amiga y me dió un consejo muy útil: escríbele diciendo que tú también lo habías pasado bien pero que ahora estás muy ocupada y ya le llamarás. Y no le llamé, por supuesto. Por un lado, te aseguras de que capte la indirecta y por el otro te ahorras ser una bitch total.
Yo no volví a contactar ni el tampoco, por supuesto. Y así es como me libre de un chico al que le gusto pero en el que yo no estoy para nada interesada.